Georgia

El Sistema de Justicia para los Menores

Por: Carl Vinson Institute of Government, University of Georgia
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Este documento se trata de:

  • Los tribunales de menores de Georgia
  • El proceso de la justicia penal para los menores de edad
  • ¿Qué clase de casos se conocen en el tribunal de menores?
  • Estar bajo custodia
  • Los derechos y la protección de los menores
  • El caso Gault
  • Diferencias entre la audiencia formal para un menor de edad y el juicio de un adulto
  • La disposición del caso
  • El ingreso en el departamento de justicia para menores
  • Las penas para las ofensas o delitos graves
  • Lo que le puede ocurrir al joven si se determina que ha cometido un acto delictivo
  • Puesto a disposición del Departamento de Justicia para Menores

La justicia de menores

En el caso de La redada de drogas en la Ciudad Central, dos de los tres delincuentes son adultos. Uno de ellos no lo es. Diego, el estudiante de la escuela secundaria, tiene 16 años de edad. Como es menor de 17 años, el estado de Georgia tratará su caso de manera distinta. El caso quedará bajo la jurisdicción del tribunal de menores del condado donde el acusado reside.

En el proceso de la justicia penal, los menores de edad no han sido tratados siempre de forma diferente que a los adultos. La diferencia en el trato empezó a desarrollarse a los comienzos del siglo diecinueve. Antes de esa época, a todo el mundo se le trataba y se le encarcelaba del mismo modo y en las mismas instituciones, sin que importara la edad.

El primer tribunal de menores se estableció en Chicago en 1899. En 1906, la legislatura de Georgia estableció las bases legales para un tribunal de menores. En 1911, el primer tribunal de menores de Georgia se estableció en el Condado de Fulton.

Hoy día, todos los condados de Georgia tienen un local del tribunal de menores. El tribunal de menores puede formar parte del tribunal superior. O puede ser un tribunal independiente que actúa bajo su propia autoridad. En cualquier caso, la jurisdicción del tribunal es la misma.

Generalmente, los jueces del tribunal superior del circuito nombran a los jueces de los tribunales independientes de menores. Si no existe un tribunal independiente, el juez del tribunal superior preside el tribunal de menores.

En los condados más grandes, los casos pueden ser oídos por los jueces asociados (associate judges) que son nombrados por el juez del tribunal de menores. Antes se les llamaba los árbitros.

Los tribunales de menores de Georgia son controlados por la ley del año 1971 que se conoce como el código de menores (juvenile code). La filosofía de los tribunales de menores es proteger al joven en vez de ser punitiva (es decir, inclinada al castigo). El tribunal de menores hace lo sea para el mayor provecho del joven (o de la joven), a la vez que considera el mejor interés o provecho de la sociedad.

No todos están de acuerdo con esta forma de tratar a los menores. Algunas personas creen que el tribunal de menores es demasiado tolerante con los delincuentes juveniles o menores. Creen que un número mayor de los jóvenes deberían de ser juzgados ante los tribunales de adultos. Otros arguyen que los menores no son adultos. A menudo, pasan por un período de rebelión o inconformidad en el que hacen cosas que no harían si fueran mayores. Dicen que los tribunales de menores han funcionado bastante bien. ¿Qué opinas?

¿Qué clase de casos se conocen en el tribunal de menores?

El tribunal de menores tiene la jurisdicción sobre los jóvenes con menos de 17 años de edad, de quienes se dice que han cometido un acto delictivo (delinquent act en inglés) o una ofensa contra el estatuto (status offense). El acto delictivo sería delito si lo hubiera cometido un adulto. Como contraste, una ofensa contra el estatuto es un acto que no sería delito si lo hubiera cometido un adulto. Los ejemplos serían la conducta incontrolable, la huída de casa y hacer novillos. El tribunal de menores también tiene la jurisdicción sobre los menores que cometen ofensas de tránsito.

Además, el tribunal tiene jurisdicción sobre los jóvenes de 17 años de edad, o menores de esa misma edad, de los que se dice que han sido abusados, desatendidos o desprovistos de las necesidades de la vida. Esto se trató en el capítulo 9.

El tribunal puede retener la supervisión de los jóvenes que han sido sentenciados como menores hasta que cumplan los 21 años de edad. Sin embargo, si cometen otra ofensa después de que tienen 17 años, pasan al tribunal para los adultos.

La enmienda de 1994 del Código del Tribunal de Menores de Georgia establece que los menores de edad que cometen ciertos delitos violentos sean tratados iguales como los adultos. Da al tribunal superior la jurisdicción exclusiva sobre cualquier menor que haya cometido ciertas ofensas. Éstas son el asesinato, el homicidio sin premeditación, la violación, la sodomía con agravante, el abuso sexual agravado a un menor de edad, la agresión sexual con agravante y el atraco cuando se comete con un arma de fuego.

Antes de que se le levante un acta de acusación a un menor, el fiscal del condado puede decidir, después de una investigación y por causa extraordinaria, no procesar el caso ante el tribunal superior. El fiscal del condado retirará entonces el caso y lo pasará al tribunal de menores. También, después del acta de acusación, el tribunal superior puede pasar un caso al tribunal de menores, después de una investigación y por causa extraordinaria. Sin embargo, existen algunos casos capitales que el tribunal superior no puede transferir. Éstos incluyen el asesinato, la violación y el atraco con arma de fuego.

Se cree que los niños que tienen menos de 13 años de edad son incapaces de formular la intención criminal. Esto quiere decir que si cometen un delito capital, el tribunal de menores debe ocuparse de ellos.

BAJO CUSTODIA

Pongamos el caso de Solón Niño, que tiene menos de 17 años y comete un delito. La policía lo detiene. Esta captura no se llama una detención. La expresión correcta será que Solón "ha quedado bajo custodia".

A un joven se le puede poner bajo custodia si existen las bases razonables para creer que él o ella hayan cometido un acto delictivo o una ofensa contra el estatuto (status offense). O un joven puede quedar bajo custodia si se han abusado de él y/o está desatendido. Ninguno de estos sucesos se consideran como una detención, de modo que se puede asegurar legalmente que el menor nunca ha sido detenido. Lo cual es efectivamente así, siempre que el único contacto con la justicia penal sea por medio del tribunal de menores.

¿Qué es lo que puede suceder probablemente cuando un menor de edad queda bajo custodia por haber cometido un acto delictivo? Veamos lo que le ocurre a Diego.

EL CASO DE LA REDADA DE DROGAS EN LA CIUDAD CENTRAL, continuación

Cuando la policía detuvo a Haroldo y a Daisy, puso a Diego bajo custodia. En la comisaría, a Diego lo subieron al despacho del inspector Gonzalo de Quesada. El inspector Quesada es el agente de menores en el departamento de policía de la Ciudad Central.

El oficial Quesada no estaba demasiado sorprendido cuando vio a Diego, pues Diego había experimentado varios problemas con el sistema legal durante el año anterior. Se le detuvieron por hacer una carrera acelerada en la carretera y se le suspendió la licencia (permiso) de motorista por seis meses. Se le había detenido dos veces por hurto en un almacén. En cada caso, el propietario o el gerente del almacén no quiso firmar una denuncia contra Diego (una denuncia, una queja o complaint en inglés, es el documento que se debe entablar para iniciar el proceso del tribunal de menores).

El inspector Quesada notificó a las autoridades de menores que Diego estaba bajo custodia. Ellos mandarían a alguien para llevar a Diego al centro de detención para los menores.El inspector Gonzalo de Quesada también llamó a la madre de Diego. Ella se presentó en la comisaría tan pronto como le fue posible. Estaba muy emocionada. Explicó que estaba divorciada. Tenía que trabajar muchas horas al día para ganar lo suficiente para los dos. Cada vez era más difícil, dijo, llevarse bien con Diego.

El inspector Quesada le dijo que Diego había sido detenido por la posesión de las drogas, incluyendo una buena cantidad de cocaína. Si Diego fuera un adulto, dijo Gonzalo de Quesada, a Diego se le juzgaría por un delito grave. Como era menor de edad, su caso se oiría ante el tribunal de menores. Pero los cargos eran de todos modos muy serios.

El inspector Quesada le leyó a Diego la advertencia Miranda. El inspector quería preguntarle al joven qué había hecho.

LOS DERECHOS Y LA PROTECCIÓN DE LOS MENORES

Los jóvenes menores de edad, iguales como los adultos, tienen el derecho a guardar el silencio cuando se les interroga sobre un supuesto delito. Tienen el derecho a retener un abogado cuando se les ha acusado de un acto delictivo o de una ofensa contra el estatuto (status offense).

Aunque la ley de Georgia no lo requiere, cuando la policía o cualquier otra persona interroga a los jóvenes, es deseable que el padre o la madre, o un tutor o un abogado esté presente. Además, el Tribunal Supremo de Georgia ha indicado que los padres deberían estar presentes cuando un joven renuncia a los privilegios de la Quinta Enmienda.

Sin embargo en Georgia, las reglas para determinar si una confesión puede emplearse contra el acusado ante el tribunal son más estrictas en el caso de los menores de edad que en el caso de los adultos. Un tribunal considerará si el menor de edad renunció voluntariamente a sus derechos sabiendo lo que hacía. El tribunal se fijará en varios factores tales como la edad del menor, su escolaridad y el entendimiento que el menor tiene de sus derechos legales. También se considerarán los métodos de interrogación y si al menor se le permitió consultar con un adulto.

El caso Gault

El derecho de un menor de edad a estar representado por un abogado data solamente de la década de los años 1960. Hasta entonces, los tribunales de menores a menudo no daban a los menores de edad los derechos constitucionales garantizados a los adultos. Irónicamente, esta negación fue el resultado de los esfuerzos para proteger y ayudar a los delincuentes menores de edad. El caso llamado el "caso Gault" inició ciertos cambios en los conceptos y procedimientos del sistema de justicia para los menores de edad (In re Gault, 387 U.S. 1 (1967)).

En dicho caso, Gerald Gault, de 15 años de edad, fue detenido por hacer una llamada obscena por teléfono a la vecina. A los padres no se les notificó que estaba bajo custodia. Ni se les dijo tampoco la naturaleza de la denuncia contra Gerald. No hubo ningún abogado presente en la audiencia. El principal testigo contra Gault no fue la vecina que le había denunciado, sino un agente de policía que declaró lo que la vecina le había dicho. El juez declaró culpable a Gault y le mandó a un reformatorio hasta que cumpliera los 21 años de edad.

El caso Gault se apeló y la decisión se anuló. El Tribunal Supremo de los EE.UU. ha mantenido que los menores de edad que están en peligro de perder la libertad tienen varios derechos. Tienen el derecho a que se les notifique de los cargos que hay contra ellos. Pueden enfrentarse a los testigos y repreguntarles. Pueden guardar el silencio. Pueden estar representados por un abogado. Sin embargo, un abogado no aparece usualmente en un caso de menores hasta que se entabla una petición oficial. Tienen también el derecho a que se les entregue una copia de la audiencia y tienen el derecho a una apelación.

Antes de seguir adelante, sería de ayuda examinar el diagrama de cómo fluye el proceso de la justicia de menores (en la ilustración 18-1). Como la ilustración demuestra, el sistema legal es complicado. Permite muchos resultados diferentes. Fíjate en las diferencias que hay entre el proceso del tribunal de menores y los casos que ahora quedan bajo la jurisdicción del tribunal superior.

LA ADMISIÓN

El primer paso en el proceso de la justicia de menores se llama la admisión (en inglés se dice intake). Un joven al que se le ha puesto bajo custodia se le entregará a un oficial de admisiones del tribunal de menores. El oficial de admisiones empezará a investigar inmediatamente el caso. El tribunal de menores debe tomar dos decisiones importantes dentro de las primeras 72 horas.

En primer lugar, el oficial de admisiones debe averiguar si hay suficiente evidencia (causa probable) para mantener los cargos que se han hecho contra el joven. Si es obvio que no la hay, el oficial de admisiones debe desestimar el caso en ese momento.

Las decisiones de la detención

Si hay suficiente evidencia, el oficial de admisiones debe decidir si el joven tiene que permanecer detenido hasta que una audiencia de detención tenga lugar. ¿Por qué a un joven se podrá detener? La razón principal es para evitar que el joven desaparezca, o para que no ataque a otras personas o para que no se haga daño a sí mismo. También es posible que el joven no tenga a dónde acudir. Sus padres o los guardianes legales (tutores) pueda ser que estén ausentes o que no quieran que el joven vuelva a casa, que pasa con alguna frecuencia en la cultura estadounidense.

Para llevar a cabo estas decisiones, el oficial de admisiones necesitará algunos datos. ¿Cuáles son los cargos contra el joven? ¿ El joven ha tenido antes problemas con la ley? ¿Cuál es la situación en casa y en la escuela?

Puede ser que la detención no sea necesaria. En ese caso, el joven será entregado a sus padres o guardianes hasta que tenga lugar la audiencia o la resolución del caso.

Si el oficial de admisiones decide que el joven debe quedar detenido, se debe notificar a los padres o a los guardianes.

Una audiencia de detención debe tener lugar dentro de las 72 horas después de la decisión de detención (En el caso de un cargo de la delincuencia juvenil, el período puede ser más largo si expira durante un fin de semana o un día festivo.) En dicha audiencia, el juez decidirá dos cosas. Primero, el juez considera si es en el mayor provecho del joven y de la sociedad que el caso pase a una audiencia formal. Si así es, se presentará la petición. Luego, el juez debe decidir si el joven debe permanecer detenido hasta la audiencia formal. En Georgia, los menores de edad tienen derecho a la libertad bajo fianza si quedan detenidos.

Donde el joven queda detenido depende del delito. Los acusados de actos delictivos (igual a los delitos penales de los adultos) quedan en uno de los Centros Regionales de Detención para Jóvenes del estado. Hasta hace poco, pudiera ser que por un acto delictivo se les encarcelara en un centro para adultos. Esto se consideró como indeseable y ya no se hace excepto en ciertas situaciones.

Como resultado de la enmienda del año 1994 al Código de los Tribunales de Menores, ciertos menores de edad pueden ser encarcelados en los centros para los adultos. Éstos son menores acusados de los delitos sobre los cuales el tribunal superior tiene la jurisdicción exclusiva.

Además, la seguridad y la protección del público deben requerir razonablemente su detención en una cárcel. Los jóvenes deben ser alojados en una sección separada de los adultos para evitar cualquier contacto físico entre el joven y un delincuente adulto. Además, la detención de un menor en un centro para los adultos requiere la orden del tribunal superior.

Pero ¿qué pasa si al joven se le acusa de un delito contra el estatuto (status offense)? (Véase la explicación de la p. 287 y la lista de la p. 137). Los delincuentes contra el estatuto no pueden permanecer en un centro de detención por más de 72 horas (más 48 horas adicionales si el tribunal de menores lo aprueba). Luego tienen que pasar a un centro de albergue (shelter-care facility en inglés). Estos centros no llevan cerradura (candado) en las puertas. Son sitios para los jóvenes que no son delincuentes y que están allí hasta que se arreglen para que vuelvan a sus casas. Si su propia casa no es una posibilidad, al joven se le puede asignar a un hogar de grupo (group home) o a un hogar de crianza (foster home, se dice).

EL CASO DE LA REDADA DE DROGAS EN LA CIUDAD CENTRAL, continuación

En el caso de Diego, la oficial de admisiones es la señora Simpática. Ella encuentra la suficiente evidencia para demostrar que los cargos contra Diego no se deben sobreseer (desechar).

La señora Simpática decide poner en libertad a Diego bajo la custodia de su madre. La madre de Diego promete llevarle al tribunal de menores cuando sea necesario. Dice que tratará de que se porte bien hasta la fecha indicada. Antes de que se vayan, la oficial de admisiones le advierte a Diego: "Si la policía te detiene antes de la próxima fecha", le dice, "se te cancela el privilegio de la libertad. Si así es le pediré al juez que quedes detenido en un centro de seguridad hasta que se decida el caso".

Las decisiones del proceso (procedimientos)

Como en el caso de Diego, a la mayor parte de los jóvenes no se les detiene. Después de ponerlos en libertad, un empleado del tribunal sigue con la investigación. El tribunal de menores necesita saber lo necesario de sus antecedentes y de su situación actual para determinar lo que sea mejor para el joven y para la sociedad en general.

Los datos que se emplearán para decidir el siguiente curso de acción:

l. La libertad. Pudiera ser que el oficial de admisiones descubra que la evidencia contra el joven no es suficiente. En dicho caso, el joven queda libre de la jurisdicción del tribunal (release).

2.La corrección informal. El oficial de admisiones puede decidir la continuación con una corrección informal. Para que haya una corrección informal (informal adjustment), el joven debe haber admitido que ha cometido una maldad. También, el joven y sus padres deben de estar de acuerdo con el proceso. Generalmente, las correcciones informales se usan con quienes han cometido pequeños actos de delincuencia juvenil por la primera vez.

La corrección informal es única y solo se halla en el sistema penal de menores. El tribunal decide no oír formalmente el caso, pero retiene la jurisdicción sobre el joven por tres meses. (El juez puede ampliar este período por otros tres meses).

El propósito de la corrección informal es mejorar la conducta del joven. Y se pueden requerir que siga ciertas actividades para que así sea. A los jóvenes delincuentes o de conducta incontrolable se les puede mandar que asistan a la escuela todos los días hábiles. Se les puede requerir la asistencia a los programas especiales o de asesoramiento. Los jóvenes puede ser que tengan que hacer una restitución (o sea una recompensa pagada por los daños que han ocasionado con su conducta). O, se les puede mandar que presten servicios a la comunidad (community service se dice en inglés).

3. La audiencia formal. El tribunal debe determinar lo que será del mayor beneficio (best interest) para el joven y para la sociedad, antes de que se pueda entablar la audiencia formal (formal hearing en inglés).

Si se toma la decisión de seguir adelante con la audiencia formal, el testigo que presenta la queja debe firmar una petición que acusa al menor de la delincuencia juvenil (o de la indisciplina o de la desprovisión, según sea el caso). El testigo puede ser un agente de policía, un oficial de la enseñanza o un ciudadano lesionado.

Una vez que el juez firma la petición, se fija una fecha para la audiencia formal. Los padres y el menor son notificados mediante la citación judicial (summons). La citación requiere que los nombrados en ella se presenten ante el tribunal en una fecha y hora especificadas. Una copia de la petición donde figuran los cargos contra el joven acompaña a la citación que se manda a los padres.

EL CASO DE LA REDADA DE DROGAS EN LA CIUDAD CENTRAL, continuación

La oficiala de admisiones, la señora Simpática, ha revisado todo el expediente y el informe de la investigación. Ella decide que hay suficiente evidencia para proceder con una petición formal de delincuencia. El agente de policía que tomó a Diego bajo custodia en el almacén firmará ese documento. A Diego y a su madre se les notificará de otros procedimientos adicionales.

LA AUDIENCIA FORMAL

En algunos tribunales de menores, la lectura de los cargos tiene lugar al mismo tiempo que la audiencia de la detención. Esto es similar al procedimiento que se sigue en el caso de los adultos. Durante la lectura de los cargos, los jóvenes oyen los cargos contra ellos y los admiten o los rechazan. Si la lectura de cargos no se lleva a cabo, a los jóvenes se les informa de los cargos durante la audiencia formal y ellos se declaran inocentes o culpables.

La audiencia formal tiene dos partes. La primera parte es la resolución judicial (en inglés, adjudicatory hearing). Es básicamente lo mismo que el juicio de un adulto. Su propósito es determinar si el menor ha cometido un acto de la delincuencia juvenil o de la indisciplina. El juicio debe llevarse a cabo dentro de los diez días de la audiencia de la detención, si el menor permanece bajo custodia. Debe tener lugar dentro de los sesenta días siguientes de la lectura de los cargos si el joven no permanece detenido.

Después de oír toda la evidencia, el juez decide si el menor ha cometido la ofensa de que se le acusa.

Si el juez determina que el joven no es delincuente (o indisciplinado), se le pondrá en libertad. Si se determina que los cargos son verdaderos, entonces se convoca la audiencia dispositoria o determinante (en inglés, dispositional hearing).

La audiencia dispositoria es la segunda parte de la audiencia formal. Puede seguir inmediatamente a la resolución judicial, pero a menudo tiene lugar en una fecha posterior. Si la disposición va a tener lugar más adelante, el juez puede ordenar una investigación pre-dispositoria, si es que una de las partes lo pide. En la audiencia dispositoria, el juez decide lo que va a ser la "sentencia". En otras palabras, es como una audiencia para la sentencia después del juicio de un adulto.

Durante la audiencia dispositoria, el fiscal y el abogado defensor pueden llamar a los testigos y presentar la evidencia que influya en la sentencia. (Esto es también así en la audiencia para la sentencia de un adulto.) Por ejemplo, el abogado que representa al joven puede presentar algunos testigos que se declaren cómo el joven sea de diligente y trabajador.

En la audiencia formal, el tribunal intenta hacer lo que sea mejor para el provecho del joven. ¿Cómo es diferente este objetivo del objetivo de un juicio penal para un adulto?

Los menores de edad no tienen el derecho al juicio ante jurado. En 1971, el Tribunal Supremo consideró este derecho de los menores en varios casos (In re Burrus and McKeiver contra Pennsylvania, 403 U.S. 528 (1971)). Los jueces no estuvieron unánimemente de acuerdo. Por un lado se argumentó que un jurado supondría la formalidad, la naturaleza de pugna (adversarial system en inglés) y el "clamor" de los juicios con jurado para los adultos. Esto no sería necesariamente al mayor provecho del joven. El otro lado arguyó que las consecuencias de las audiencias para menores son las mismas que en los juicios de adultos. Por lo tanto, deberían existir protecciones similares. ¿Qué opinas?

Diferencias entre la audiencia formal para un menor de edad y el juicio de un adulto

La audiencia formal

El juicio de un adulto

El propósito

Hacer lo que es mejor para el menor y decidir si el menor es culpable de cometer un acto de delincuencia.

Para determinar si el acusado es inocente o culpable de los cargos.

El fiscal

Presentar el caso, reunir los hechos y considerar lo que será de mayor beneficio para el joven.

Para presentar la evidencia que pruebe los cargos del Estado contra el acusado.

El abogado defensor

Defender al joven contra los cargos; ver que el joven tenga una audiencia imparcial y ver que se sirve el mayor beneficio del joven.

Para defender al acusado contra los cargos; para estar seguro de que el acusado recibe un juicio imparcial.

La evidencia

El juez establece las reglas de la evidencia para cada caso individual.

Reglas estrictas de la evidencia.

El jurado

No existe derecho de presentarse ante un jurado (véase la exposición en la sección sobre la "audiencia formal").

Los acusados tienen el derecho al juicio con jurado.

La prensa y el público

Los espectadores y la prensa están presentes solo si lo permite el juez. Esto es para proteger al menor.

Generalmente, se permiten la entrada tanto de la prensa como los espectadores.

La disposición del caso

Después de oír la evidencia, el juez tiene varias opciones en el trato del menor:

1. Dejar al joven bajo la custodia del padre, de la madre o del guardián legal (tutor) sin la supervisión del tribunal.

2. Poner al joven en la libertad vigilada bajo ciertas condiciones.

3. Poner al joven a disposición del Departamento de Justicia para Menores (Department of Juvenile Justice o DJJ por sus siglas en inglés).

4. Recluir al menor en un centro de detención para jóvenes por un máximo de 90 días.

5. Mandar al menor a un campamento estilo militar o de trabajo al aire libre.

Usualmente, la remisión al Departamento de Justicia para Menores es por dos años. Sin embargo, si el joven queda bajo el Decreto de Delitos Graves (resumido en la ilustración 18-3), tendrá lugar una audiencia especial para decidir si es necesaria la custodia restringida. Si el juez lo cree necesario, al joven se le pondrá a disposición del Departamento de Justicia para Menores por cinco años. Un joven que tiene 13 años de edad o más que se encuentra culpable de un delito sobre el que el tribunal superior tiene la jurisdicción exclusiva, se le pondrá a disposición del Departamento de Correcciones. Al joven se le recluirá hasta que cumpla los 17 años de edad, separado de los adultos, en un centro designado para proveer la rehabilitación. Sin embargo, el tribunal puede pasar el caso al tribunal de menores en ciertas circunstancias.

EL INGRESO EN EL DEPARTAMENTO DE JUSTICIA PARA MENORES

¿Qué pasa si un joven como Diego ingresa en el Departamento de Justicia para Menores por dos años? ¿Dónde lo colocarán? ¿Por cuánto tiempo? Las respuestas a dichas preguntas serán las decisiones del departamento. Inicialmente, un comité de selección del departamento-que incluyen al representante del tribunal de menores, los padres, etc.-decidirá estas cuestiones. (En la ilustración 18-4 se dan algunas de las posibilidades de colocación.)

Los centros separados para los delincuentes jóvenes no han existido siempre. Hasta el comienzo del siglo XIX, se encarcelaba a los adultos y a los jóvenes de la misma manera y en las mismas instituciones. En 1825 se abrió la Casa de Refugio en la ciudad de New York. Era un sitio donde mantener a los menores de edad. Desde aquel entonces, muchos centros similares se han abierto en los Estados Unidos. A menudo, se les llama con el nombre de reformatorios (en inglés se dice reform schools).

En el sistema penal de Georgia no se hizo la distinción legal entre los adultos y los menores de edad hasta el año 1905. En ese año, la Asamblea General estableció el Reformatorio del Estado de Georgia para personas de 16 años de edad o menos.

Hoy día, Georgia tiene una red de facilidades para la detención de los menores. El estado opera 20 Centros Regionales de Detención para Menores (los RYDC, o Regional Youth Detention Centers). En estos centros, se alberga a los jóvenes detenidos y se les facilita los programas de duración breve. El estado tiene ocho Recintos para el Desarrollo de Menores (los YDC, o Youth Development Campuses) y una instalación para el desarrollo de menores donde están los jóvenes que cumplen condenas más largas. Estos centros tienen escuela y diversos programas. El estado cuenta también con un centro con programas diurnos para externos y algunos centros residenciales especiales para el tratamiento de las personas que hayan abusado de las drogas y de las bebidas alcohólicas.

Después de quedar en libertad, al joven se le coloca bajo asistencia. Este programa, que se llama aftercare (los ciudados para después), es para ayudarle a que se reajuste al regresar a casa y a la comunidad.

Las penas para las ofensas o delitos graves

Jóvenes de 13 años de edad por lo menos, que

• han intentado cometer el asesinato o el secuestro;

• han cometido el secuestro, el incendio intencional premeditado (en primer grado), el asalto con circunstancias agravantes, el incendio sin premeditación (en segundo grado), la agresión con circunstancias agravantes, el robo, el atraco a mano armada pero sin arma de fuego o el secuestro de un vehículo motorizado;

• han cometido cualquier otro acto que, si lo hubiera cometido un adulto, sería un delito grave, suponiendo que se ha determinado que el menor acusado ha sido previamente culpable tres veces de haber cometido lo que fueran delitos graves si los hubiera ejecutado un adulto;

• se les ha descubierto con un arma en su posesión dentro del área de seguridad escolar, o de un edificio escolar o en una función escolar, o en la propiedad de la escuela o en un autobús escolar;

• se les ha descubierto con pistola o revólver en su posesión o bajo su control, si se ha determinado que el joven ha cometido previamente dicho delito; o

• han cometido un acto que queda bajo la jurisdicción exclusiva del tribunal superior, aunque el caso haya pasado al tribunal de menores.

Si el tribunal determina que dicho joven necesita una custodia restrictiva, el joven

• quedará a disposición del Departamento de Justicia para Menores al menos durante cinco años;

• será confinado en un Recinto para el Desarrollo de Menores por un período de 12 a 60 meses. Luego, el tribunal de menores debe revisar el caso para decidir si es necesario más tratamiento; o

• quedará bajo supervisión intensiva por un período de doce meses (que no sobrepase la fecha del cumpleaños vigésimo primero) después del período de confinamiento.

Lo que le puede ocurrir al joven si se determina que ha cometido un acto delictivo

Libertad vigilada o supervisión del tribunal

Condiciones generales:

No faltar a ninguna ley

Asistir continuamente a la escuela

Presentarse al agente encargado de la libertad vigilada

Obedecer a los padres o a los tutores

Abstenerse de drogas o de bebidas alcohólicas

Otras condiciones posibles:

Hora de queda

Prohibición de ciertos lugares y compañeros

Servicio a la comunidad

Libertad vigilada intensa

Restitución

Programas educativos especiales

Asesoramiento

Suspensión de la licencia (permiso) de motorista

Presentación de ensayos o informes

Exámenes

Honorarios de supervisión

Programa de tratamiento especial residencial

Puesto a disposición del Departamento de Justicia para Menores

Opciones:

1. Entrega condicional a los padres

2. Supervisión intensa

3. Tratamiento en un programa no residencial o en un centro diurno

4. Centro especial residencial o programa (para aprender un oficio, para tratar el abuso de drogas ilegales y bebidas alcohólicas, para trabajar en programas al aire libre, etc.)

5. Recinto para el Desarrollo de Menores (la tarea depende del género, del riesgo al público y de las necesidades especiales de tratamiento)

6. Colocación fuera de casa, en un albergue o hogar de grupo para los jóvenes

7. Campamento de estilo militar

8. Reclusión en el Centro Regional de Detención para Menores

EL CASO DE LA REDADA DE DROGAS EN LA CIUDAD CENTRAL, continuación

En el Tribunal de Menores del Condado de Río Arriba, el proceso de Diego se llama en el lenguaje legal "la causa de Diego" (In re Diego). Los casos de menores se suelen titular de esa forma. El título quiere decir que el asunto trata de Diego. La juez del tribunal de menores, Paciencia Prieto, lo preside.

Diego, junto con su madre y su abogado, está en la sala del tribunal. A todos los testigos de uno y otro lado se les ha "secuestrado" (sequestered en inglés) durante el juicio. Esto quiere decir que se les mantiene alejados del proceso hasta que les toca declarar. Se hace así para que uno no oiga el testimonio del otro. Por lo tanto, la oficial de admisiones la señora Simpática y el inspector Pinedo están presentes, pero están fuera de la sala del tribunal.

La audiencia de resolución judicial es menos estructurada en comparación con el juicio para adultos. Cuando comienza, la juez Prieto le pide al fiscal que presente la petición contra Diego. Se leen los cargos:

- posesión de menos de una onza de marihuana

- posesión de las drogas (la cocaína) de la Categoría II con intención de venderlas

La juez pregunta si Diego conoce los derechos que tiene en esta audiencia. Como no ha habido una lectura de cargos, le pregunta si acepta o rechaza los cargos. Diego los rechaza.

Igual como en el juicio para adultos, los dos abogados opositores, el fiscal y el abogado defensor, presentan los testigos. Los abogados repreguntan a los testigos. La juez Prieto también hace algunas preguntas. Cuando los dos lados opositores han dado su testimonio, pide las conclusiones finales. En dicho momento, los abogados hacen resumen de los casos.

Si a Diego le hacen los cargos, seguirá la audiencia dispositoria. Es también menos formal que en el proceso para los adultos. Uno de los testigos puede ser un trabajador social empleado por el tribunal que puede contar la historia social del joven. Esta información es similar a la que aparece en "Historias de la vida de Diego", que se dio en la página siguiente.

Después de oír a los dos lados, la juez decidirá qué clase de tratamiento sea apropiado para Diego. ¿Crees que optará por la libertad vigilada o por ponerlo a disposición del Departamento de Justicia para Menores?.

Nótese que Diego pudiera sufrir otras penas si se le condena por la venta o consumo de las drogas. Si se le pone en la libertad vigilada, se perderá su licencia (permiso) de motorista.

Si Diego fuera un adulto, las penas serían mucho más severas. Las leyes estatales promulgadas en el año 1990 que pretenden reducir el abuso de las drogas ilegales restringen la habilidad de cualquier adulto condenado por el uso de drogas para que reciba una licencia profesional del estado, para que le otorguen un préstamo universitario, para recibir una pensión de jubiliación del estado o para participar en un contrato del estado.

*Extraído de Una Introducción a la Ley en Georgia, Tercera Edición, publicado por el Instituto Gubernamental Carl Vinson, 1998 (actualizado en el aZo 2001). El Instituto Vinson no es responsable de errores en el texto electrónico. El contenido es puramente informativo; y de ninguna forma la información del libro deberá considerarse como consejería legal para ninguna persona en ningun asunto en el cual hayan implicaciones legales. Tal materia deberá de ser tratada con un abogado. El libro se encuentra a la venta en www.cviog.uga.edu o contactándose con el Programa de Publicaciones del Instituto Gubernamental Carl Vinson, Universidad de Georgia, 201 M. Milledge Avenue, Athens, GA 30602; teléfono 706-542-6377; fax 706-542-6239.